DE DÒNDE VIENE

".... se podía vivir, se podía dormir, con la puerta siempre abierta" (Letra:Ignacio Copani)

sábado, 24 de marzo de 2012

HISTORIA DE VIDA: ABUELITA DE ADROGUÉ CUMPLIÓ 100 AÑOS


Tarde de emociones se vivió en el residencia geriátrica “Erézcano” de Adrogué con la celebración de los jóvenes 100 años de Juana Rojo Arias, una mujer con una gran vocación por ayudar a los demás y con una vitalidad envidiable.

Acompañada por sus familiares y compañeros, vivió un día muy especial junto a las visitas, disfrutando de espectáculos y hasta bailando un tango.

Desde primera hora del miércoles pasado, todo estuvo dispuesto para agasajar a Juanita, como la llaman todos, tal cual lo había planificado ella desde hace meses. Fue ella quien eligió la ropa que iba a ponerse para recibir a las visitas, y a pesar de ser un día especial prefirió no maquillarse porque prefiere “estar al natural”.

En el salón de la residencia se vistió de fiesta, con la presencia de sus compañeros, algunos sobrinos, autoridades del centro asistencial e integrantes de su grupo de mujeres colaboradoras y ayudantes de la Parroquia Inmaculada Concepción de Burzaco, ciudad en la que vivió desde 1960, cuando llegó desde Punta Alta.
Y entre las sorpresas que hubo, varios integrantes de la residencia le dedicaron unas palabras, así como también sus sobrinos nietos, y su sobrino directo, José, quien arribó desde Punta Alta y dijo un emotivo discurso: “Estoy orgulloso de tener, con 81 años, una tía de 100, que compartió toda una vida conmigo y que aunque nos separen 1.000 kilómetros de distancia, ella sabe que soy su sobrino preferido. Somos muy unidos con ella, la vengo a visitar siempre que puedo, y me enorgullece saber que una gran persona cumpla sus 100 años y en el estado en que está, envidiable”.

Doña Juana es la menor de ocho hermanos y tiene alrededor de 50 sobrinos y 60 sobrinos nietos en Punta Alta mayormente, y sobre el tema expresó emocionada: “Estoy muy feliz de que estén todos acá, muy contenta de llegar bien a los 100. Si no fuera por el problemita que tengo en las manos, seguiría tejiendo, acá les enseñé a todas a tejer a croché y hace dos años les hice una cortina para la puerta de entrada”.


Después llegaron las actuaciones dos cantantes de tango y un vals que ella misma bailó con José, su sobrino preferido. “Es mi sobrino preferido, porque nunca me abandonó, siempre estuvo, viaja una vez por año para verme, eso se lo valoro mucho. Lo amo con todo mi corazón”, dijo la abuelita.


Ya para el momento más emotivo, el del corte de la torta, pidió sus deseos: “ Que todos estén bien y yo también, que la gente no pase hambre y si tuviese dinero en mis manos le pagaría los pasajes a mi familia de Punta Alta para que me vengan a ver, me compraría una camisa y una pollera y luego me llevarían a comer a algún lugar de Adrogué”.

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